Julio 2026 · Mendata – Suministros Industriales · Equipamiento de laboratorio
El punto de partida. Campana metálica, tubería de extracción y escurridores, tras años de vapores químicos.
La petición que nos llega es concreta y sencilla: una campana de aspiración con su ventilador para el laboratorio de una planta industrial.
Pero antes de cotizar, vamos a verlo.
El laboratorio lleva años funcionando y se nota. La campana metálica existente está perforada por la corrosión: los vapores químicos que debía extraer se la han comido desde dentro. La tubería de extracción está oxidada en toda su longitud. Los escurridores de vidrio son estanterías metálicas con la pintura levantada y las baldas combadas. Y el paramento donde todo eso se apoya está tan deteriorado que no ofrece garantías para soportar el peso de una campana nueva.
Instalar solo la campana era técnicamente posible. Y habría sido un error: una pieza nueva y limpia atornillada a una estructura que no aguanta, rodeada de mobiliario que iba a fallar en poco tiempo. El cliente habría vuelto a llamar en dos años, y esta vez con más urgencia.
La chapa de la campana, comida desde dentro por los vapores que debía extraer. Y la tubería de extracción, en el mismo estado.
La instalación anterior era metálica. Y ahí está, corroída. Es el argumento más claro que puede haber a favor de cambiar de material.
Para este entorno elegimos PPH — polipropileno homopolímero. Es el material que se usa en cubas, campanas y estructuras de laboratorio expuestas a ambientes agresivos:
Aquí es donde el proyecto deja de ser «mobiliario de laboratorio» y pasa a ser otra cosa.
Un escurridor de catálogo trae baldas con orificios estándar. Sirven para un poco de todo y para nada en concreto: los matraces bailan, los embudos no apoyan bien, y siempre hay una pieza del laboratorio que no encaja en ningún hueco.
Así que se inventarió el material de vidrio que se usa realmente en ese laboratorio —matraces aforados, embudos, probetas, vasos— y se diseñaron cinco baldas diferentes, cada una con el número, el diámetro y la separación de orificios que corresponde a las piezas que van en ella. Cada balda se fabricó por fresado CNC a partir de plancha de PPH, con la ranura de acceso lateral que permite meter y sacar el cuello del matraz sin levantarlo del todo.
Izquierda: geometría del mueble. Derecha: las cinco baldas, cada una con su patrón de orificios.
De una petición de una campana salió el conjunto completo del puesto de trabajo:
Todo el conjunto se fabricó en plancha de PPH de 10 y 20 mm, cortada y taladrada por control numérico, y montada con tornillería inoxidable. Estructura autoportante: el peso ya no lo llevan el muro ni el techo antiguos.
Izquierda: pre-montaje en taller. Derecha: el puesto de trabajo terminado.
Misma pared, mismo espacio, misma función. Otro material y otra geometría.
Un pedido describe lo que el cliente cree que necesita. La visita a obra dice lo que hace falta de verdad.